Esencia

Entiendo que tu esencia se derrita;
Me he paseado por los foros
y las curvas en tus poros
cuanta vez por tu fervor que debilita.

Y cada vez que tu fervor me debilita
llama el Sueño,
por llorar mientras se rehabilita,
y dejo que repique y cuelgue
y que su urgencia sea infinita.

Los cánones del desteñido verbo
en mil palabras se forjaron siete luces
que amarraron cada una de mis setenta avestruces.
Y mientras fuera necesario,
me encerraron en mi armario
para amar al calendario – abuso diario.

Y tú, cada vez más fuerte y más inerte,
más ausente y exigente,
te acercabas a la Muerte
y su encendido cráneo verde fue borrando
cada mente exacerbando y hasta el centro
adentro adentro..
Entiendo que tu esencia se derrita.

Princesa

Aquí me siento a asentar
la gravedad del movimiento no opcional
¿Qué tanto de la culpa es mía?
El veneno no alcanza,
tengo miedo
No puedo respirar,
se me caerá todo encima
y me encontrarán
¿Cuánto más podré esconderme?
¿Y si estornudo?
¿Y si vomito?
¿Y si me río,
o me muero?

Princesa de las esclavas;
furia que pinta a tu garganta
estrangulada;
miedo que aflige a tus tendones
desgastados –
Se hilvana mi silencio y grita
CÓMO TE ODIO
con el pedal que contamina
a tu cuerpo eléctrico
desde mis plantas

El miedo y su color narcótico

Los pacos desnudos detrás de sus escudos
La bolsa revolcándose en la acera, cual ramera
Disponen todos de un diptongo utópico
a través del miedo y su color narcótico

Hoy, el morado grita para mí
placer que gira en verde frenesí
y sin haber encontrado
lo que en algún momento me habías dado
Quedamos todos temporalmente marcados

Los locos que acarician las esquinas
y su epinefrina anglo-dominical
El corazón no muerde la comida
sólo la huele y llora por encima

Barriga llena y corazón hambriento
abriéndome las tapas del entendimiento

Sado-feliz

Químico cínico,
¿por qué me ves así?
¿Por qué te apoderas de mí?
¿Por qué no me dejas dormir?

Fueron demasiados los días
en que te veía venir
con tu cara que nunca camina,
quisiste trotar por encima de mí

Y yo cedí
y me convertí
en sado-feliz
viendo al miedo convergir

La escena que no tiene fin
siempre desnuda mi sentir
costrado con mi devenir.
¿Te fuiste?

Pregúntamelo a mí
que no sabré lo que es fingir
La muerte sin deseo alguno,
súbita y sutil

“Visitor” – Hundred Waters

BDSM

El miedo es una representación de lo invisible
Tu pensamiento es una dramatización de tu pasado
Libera en tu interior la radical pentagonía
Devórate la esencia del amor prefabricado

Enigmas pornográficos de 4 x 4
Incestos fotogénicos, de espejo manchado
“¡Fucsia!”, grita el óxido mientras se desvanece
entre cromadas superficies, ya no puede descansar

Ceremonias animales, atractivo ultravioleta
Brasil de carnavales, carnicero y escopeta

Deslúmbrame el descenso en el olor profanado
Perfume de bruja, como el incienso medieval —
“París se quema,” la infancia siempre canta la muerte
La sinapsis coherente es cotidianamente inerte.

Dedicada a la mentira

Adelante y hacia adentro

Lujuria, a mí me amarraste del cabello
obligada así a comer turpial de suelo

Quieta, se mueve, arrastra el electrón
ubicua así, besándonos a todos
en el pezón de mujer, obsesión, religión

Mutismo y mariposa mutua
Esperan ambas el ladrido del perro

Migraña eres, quítate licencia
A mí no puedes asfixiar entre promesas
ni paulatino epónimo detrás de mi cabeza
Tú, segundo
icónico, en el ano
Economato arriba y sin electro
No es la palabra, no es el sustento
es todo el no el que hace que podemos

Adelante y hacia adentro,
tratando de arrancar del miedo;
así te atrapa,
deduciendo de tu cara lo que falta;
a ti y a mí, escribiéndonos encima de la cédula

Es ella compaterna en lo que a Freud respecta
Si muere, es porque mueres tú, como materia insecta

En fin, queremos todo que a querer respecta
Lanzamos matrimonios por carencia en la cadera

Repite aquí, pedimos más, gritando
Ejecución cinética y sonora, a mí
cociéndome en los senos;
usurpándose mis ángeles, por comida de cielo;
enamorándome en segundos otra vez, desde los dedos
Recesito, a mí, sepárame por compasión
Deterge del impulso en mí, tu esencia;
olor antrópodo de universal alteración

ray ban