La Sombra

Mientras bebo la sombra
de veinte alboradas,
despierta mi sueño
y la mar masturbada
con cañas de luz que no sirven de nada.

Ahora Lorca me ahorca
y me siento acabada.
Al final del destino
y con miles de espadas,
descansa el dolor y vuelve renovada.

Siempre estoy cansada
y nunca hago nada.

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Necro

Cinco minutos a las cinco de la tarde
son trescientos segundos
Hay quince entradas en tu frente
Duermes con cosas en las manos

El “déjame” no nos deja vivir.
Todo se fue con las sillas.
Amor es lo que lastima tus tetillas.

Sensorio

Sí, soy yo otra vez. Ya no duermo
Mi sueño es sólo un sentir más despierto
Sensorio inaudito, en los ojos se escapa –
¡y no puedo mirar más allá!

Las canciones ahora son solamente predicciones
y la cama es un anillo de jirafa en la poceta
La comida es una nube y su relámpago en estómago
Televisión, ¿y qué más?

Soy yo otra vez, ya no soy yo.
Soy un depósito de intentos y solicitudes.
Depila mi sentimiento de vicisitudes.
¿Por qué ese cuerpo al mío es tan poco similar?
¿Por qué su forma hace a la mía incompleta?

Y de nuevo las palabras repetidas
Las subsecuentes fábulas y dioses de la calle
He conocido y sé que hay que saber
No todos suenan pero los hay que ladran

Sensorio, soy yo otra vez.
Soy yo otra vez, o tal vez a otra ves.
Tal vez soy yo la otra que ves, que no soy yo.