Nudo

Tanto que esperé por ver
al nudo que encontré
en las cuentas de mi orgullo,
que ahora y nunca estoy segura
que te he visto alguna vez
de cerca

No aclares que está oscuro
y ya es hora de dormir
y a nadie le importa

Amanece la certeza
al antebrazo tatuado
y nadie se molesta porque
encuentra lo que ha deseado

Alguna vez estuvo tu madre desnuda
y lo sabes, pero seguiste
haciendo lo mismo que tu padre

Navaja

Maldita la duda
que cuelga a tu cacofonía absurda —
Que sí, que ya te oí,
que te oyó hasta la puta luna

¿Y quién creyó que un día
estarías aquí, cuchillo en mano
y pendiente de huir?
Pero no —
te diste cuenta
de quién tiene la navaja
— soy yo

La Frontera al Pensamiento

Escapar
pero hacia dentro,
lejos de todo ardor y viento.
— ¿No estás viendo?
— No, lo siento.

Albor que ruge
al Muerto Eterno, disfrazado
y no tan lento.
Aquí no es, y allá tampoco —
Es poco lo que quita el sueño.

Ojo nublado
en la frontera al pensamiento
Armadura que perece
al tiempo frágil y harapiento…
Un juramento exento.

Esencia

Entiendo que tu esencia se derrita;
Me he paseado por los foros
y las curvas en tus poros
cuanta vez por tu fervor que debilita.

Y cada vez que tu fervor me debilita
llama el Sueño,
por llorar mientras se rehabilita,
y dejo que repique y cuelgue
y que su urgencia sea infinita.

Los cánones del desteñido verbo
en mil palabras se forjaron siete luces
que amarraron cada una de mis setenta avestruces.
Y mientras fuera necesario,
me encerraron en mi armario
para amar al calendario – abuso diario.

Y tú, cada vez más fuerte y más inerte,
más ausente y exigente,
te acercabas a la Muerte
y su encendido cráneo verde fue borrando
cada mente exacerbando y hasta el centro
adentro adentro..
Entiendo que tu esencia se derrita.

Retentiva

Una comparsa de ilusiones cínicas
talladas con sangre en la clínica;
cada “cada” se caduca
en este vómito

Ciertamente incierto
lo que inserto en mi cuerpo
se pierde en juegos del espacio-tiempo

No sé muy bien por qué debo sangrar
No sé muy bien por dónde comenzar,
porque te creo y te recreo
mientras algo a mí me crea;
no me deja nunca nada
eterno mi deseo