La Sombra

Mientras bebo la sombra
de veinte alboradas,
despierta mi sueño
y la mar masturbada
con cañas de luz que no sirven de nada.

Ahora Lorca me ahorca
y me siento acabada.
Al final del destino
y con miles de espadas,
descansa el dolor y vuelve renovada.

Siempre estoy cansada
y nunca hago nada.

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