Papitas y arroz

Como el pequeño labrador
que empuña en el diente su deseo,
me posaba yo sobre las franjas blancas
Y embadurné siete horas con retratos volcánicos
por miedo y hastío

Sueño que algún día
no despierte más
la furia encebollada que exuda mi hígado;
La legradura de mi amor le he servido a la familia,
con papitas y arroz

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