Acostumbrándome: Patadas y Putadas

En el pasado la mejoría era –
pero las eras son aparentemente conocidas por su mismo.

Los perritos corrían difícilmente en sus cabellos,
los poros exudaban la caspa que no dormía bien.

Soy única y no tengo pupilas
como una explosión que tu alma destila
sin poder moverse por ser muerto intransigente
pero sí, ¡una vez más! Estoy aquí.

Cantos en la garganta de guitarra antibiótica
y un feto artrópodo en mis rodillas, niñas hartas de mis pies.
¿Por qué no puedo atragantar lo que encontrado, esconde?

Quiero galletas con besos de leche en mi escaparate —
donde guardo el pétalo de rosa que encontré en el piso.

Las plantas de lo erguido no se quejan del gordo
aunque sea más bien un pisotón mohoso en el suelo.
Canica, dame el anzuelo
y atraparé a todo aquel que no te quiera.

En el pasado, la garantía era
morirse y fallecer como promesa
Hoy somos todos gorras, creyendo ser zapatos.

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