Una nariz repleta de elefantes

Dicen que hay cosas peores
Es obvio que nunca han sido ellos
un saco de piel con entrañas
Fumaré hasta convertirme en cenizas, en el aire
Total, ya me he quedado sin voz.

Sin voz, ya no eres nadie
y la madre Teresa es una niña llorona.
De los cuatro, sólo uno me gusta,
y el otro es el que ya conozco.
Es el que nunca a mí me ha conocido y siempre me ha mentido.
Pero el primero también, es sólo una nariz repleta de elefantes.

Allá afuera hay negligencia celular, de cada tipo
Hay demandas para reconfortar los ultrajes sentidos.
Tengo sida aquí en mi cama,
no hay nadie en la otra mitad.
Me entenderás cuando te veas
tú, como un saco de piel lleno de arañas.
En tu pene sólo quedará el recuerdo.

6.30

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