El óxido en un trago de anís

Limitaré mis sueños, hasta mi propio alterno
a proteger el dios pequeño que solloza con los perros

Tránsito en el nupcio y tu cabello negro muere
repentinamente, me convierto yo en serpiente
infaliblemente, ruedo entre los adverbios
Soy demente, y despiadadamente pienso sin caricia
tuya aquí, la bomba mística civil
entra en tu boca, sangre, tus pulmones y nariz
zumbando con el óxido en un trago de anís
acostumbrado al italiano, con sabor a regaliz

Envidia en polvo, intravenosa fobia carne de niñez
sustrae el rojo de la luna en forma de nueva mujer

Unísono despierto en límpidos sonoros
ni quiera el otro que a amarrar aspiren

Vi lo que quise y fue completo y necesario
Innecesario fue mi sueño y no el respeto
Lo que me libra igual me deja renegada

Y no, serán las fechas aproximaciones

Tabasco, dulce roce de las córneas
encima de las bolsas con pepas de comida
Mendigan siempre para darte un más supuesto
Ibérico sabor y glándula rutinizada
bebiendo el hambre del sudor y regresando al mismo valle
Lo que quieras, róbalo y escóndelo, o exhíbelo
Estoy segura que no soy dueña de nada

Porque en la sangre flaca escondes lo que callas
osudo ingenio adolescente, el miedo siempre falla
Repito ahora lo que dije en un momento –
tú sabes sola, que en locura nunca miento –
Aunque si sol oscuro es la verdad, sí, me arrepiento
Lo que sucede es cuando no hay conocimiento

planta

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