III

Belleza inmaculada, rota entre las alas
amarradas por las drogas de los cuartos
Tenme aquí, encima de tus cejas
Tenme en el momento que me entregas
A Marte, espéralo en la franja verde
Guarda un dedo de vida ante su muerte
La suciedad se romperá en cabellos,
intimando lo dulce del destello
No sentirás ni gota de tu miedo
infiltrando los poros de su pueblo

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