Cuando aquella hora no era la que es ahora

Entre los libros dormitaba una camisa cuadrada,
cabello sucio y castaño, y fotografías de helado;
y una botella y una patada,
y dos compañeras que me expropiaban.
De los papeles y las veladas
y las carneras sobrevoladas
quedó una noche, con otro día, con otra noche.

Los suéteres ya no me mentirán
porque no quiero dormir con frío despierto.
Ahora, es cuando no se puede
Me siento desnuda sin mi ropa
y los no-rojos se han mudado a las fronteras de mi boca
donde me envenenaron los marrones
ya nadie proporciona

Sólo me imagino, ahora, esa cartica iluminada,
ojos del otro hemisferio, y el carro blanqueado
sin compromiso literario ni funcional.
El amarillo se prefiere a sí mismo, engañado
y hace encerrarse a la que orina los pies
con su razón dominante, sabe su sabiduría
a que no se puede ver el verde
sollozando todo el día.

El odio es la sustancia que más llena de vacío
Pintador de caras de espesor distinto
Los años son capas de concreto invisible
y la puta conoce quién es

Violencia de afecto sin igual
Me cierro y soy ese gato ignorante
Labios vomitados, alergia de la edad
No reconozco, y vivo en el mismo lugar
Me violo mis alter-egos cuando despego y no vuelvo más

Flores y pared

Anuncios

Una respuesta a “Cuando aquella hora no era la que es ahora

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s