Mándamela

No me quieras; soy igual que tú.
Mándame la vida en un paquete por correo
que descargaré en la oficina postal.
No me dejes explicar, porque no te lo mereces,
y cada daño me lo tendrás que pagar
con tarjetas o con cheques,
o con miles de billetes
para ver si puedo volverme a arreglar.
– para pretender que quieres reparar.

Olvídate por siempre de todo lo que yo te debo,
que yo sí no tengo cómo pagar.

Mándame la canción verde de sentimientos azules
para escuchar y sentarme a llorar.
O para tratar de recordar
cómo es que la gente se siente cuando se pone a llorar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s