Argentina, baby

Al viento le dijiste que te lleve lejos,
tanto a ti, como a tu perro.
Y yo jugué a ser viento,
y me vestí de su voz,
y respondí de manera, que llegaras a mí.

Me acordaré de ti en la misma medida
que tú te acuerdes de mí.
Un frasquito de pintura para incendiar;
a los 121 ya no hay vuelta atrás.

Desde bebé, ella bebía leche podrida,
pues su madre tenía las tetas vencidas;
ni su propio padre las quería chupar.
Y cada vez que su mamá quería sexo,
ella lo tenía que drogar, y obligar.

Y la bebé, ¿dónde quedaba en todo esto?
En un rincón medio drogada igual.

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